Blog

InicioBlog
Fullportfolio

Los cambios corporales durante el embarazo

El embarazo es un proceso en el que se producen una serie de cambios fisiológicos a muchos niveles, tales como el aumento de volumen del útero que crea un desplazamiento posterior del centro de gravedad, y los cambios hormonales durante la gestación implican un aumento de la elasticidad muscular y los ligamentos de sostén. Esto genera un estrés mecánico que puede producir síntomas como dolor de espalda o pélvico (pubico, sacroilíaco, etc).

El aumento de peso y volumen del útero a su vez incrementa la presión intraabdominal  y si no hay un buen deslizamiento mecánico entre el útero y las vísceras abdominales, se podrán producir algunas molestias como acidez digestiva, estreñimiento, hemorroides, problemas circulatorios, pesadez en las piernas, etc. Durante el segundo y tercer trimestre de embarazo, la osteopatía puede ayudar a resolver tensiones de la pared abdominal y el suelo pélvico. Esto se traduce en una mejora en la calidad del movimiento de toda la cintura pélvica, estimulando la respuesta neurológica y hormonal que al mismo tiempo permitirá la estimulación de las contracciones uterinas en el momento del parto.

Las mujeres gestantes deben establecer una buena relación con su pelvis. Deben conocerla, trabajar con ella y detectar los cambios que se producen en ella en este periodo. Durante el embarazo, este conjunto articular sufre numerosos cambios y debe realizar muchas adaptaciones. Por esto es primordial mantener una óptima movilidad en la misma. También lo es mantener un buen tono en toda la musculatura del suelo pélvico. Esta va a debilitarse debido al peso del útero y su contenido durante el embarazo, haciéndose más vulnerable. Esto puede producir desgarros en el parto y si no se trabaja adecuadamente, futuras incontinencias urinarias o fecales o prolapsos de vejiga o uterinos.

El tratamiento osteopático puede evitar todas estas consecuencias negativas, ya que ayuda a preparar un parto lo más fácil y cómodo posible. Un buen equilibrio estructural en las articulaciones de la pelvis y la columna lumbar ayudará al bebé a encajarse en una posición correcta y a encontrar el camino más fácil en el canal del parto. Si a la pelvis de la madre le falta movilidad, puede interferir en el paso del bebé y a veces eso puede hacer que el parto acabe siendo por cesárea. Estas restricciones articulares pueden ser corregidas fácilmente y con seguridad mediante el tratamiento osteopático. El objetivo del tratamiento osteopático es ayudar a este proceso natural maximizando la habilidad del cuerpo para adaptarse a los cambios de la forma más eficiente posible y minimizando el dolor y la incomodidad de la madre y el bebé.

Se realiza principalmente terapia manual sobre diferentes partes del cuerpo para regular el tono muscular y así que los movimientos y el mantenimiento de la buena postura resulten más fáciles a la mujer. Si la mujer sabe cómo sucede todo y cómo funciona el organismo, estará tranquila y podrá controlar los acontecimientos. Los osteópatas pueden ayudar con sus técnicas a que las mujeres afronten adecuadamente estos procesos. La mujer debe asesorarse y llegar al parto con tranquilidad y confianza porque está preparada para ello. Como la mayoría de las mujeres piensan, ésta es la mejor aventura de la vida y deben disfrutarla. La osteopatía puede contribuir a que esto sea así.